sábado, 6 de diciembre de 2014

Lineas de Nasca



Las lineas de nasca 


Las Líneas de Nazca son geoglifos de enormes dimensiones que se encuentran en el desierto de Nazca, Ica, en la actual Republica de Perú. Estas Lineas "Geoglifos" fueron Creados por la pobladores de los pobladores de Nazca entre los siglos III a.c y VIII d.c. Estos geoglifos en Nazca representan a cientos de figuras, incluido imágenes estilizadas de animales como monos, colibríes , lagartos, etc. trazados en el llano del desierto, estas líneas se constituyen en extensos caminos delineados por piedras en su alrededor.

Comenzaron a ser estudiadas por Paul Kosok que más tarde se convencio a la matematica María Reiche a unirse a sus investigaciones, quien luego descubrió nuevas figuras que eran semejantes a figuras de vasos y tejidos, y que tambien intento explicar la funcion de las lineas de Nazca

La explicación del motivo de la creacion de las lineas de Nazca, varía desde su creacion por seres extraterrestres, tambien se cree que fueron grandes calendarios astronomicos, o una manifestación pura del arte y la sabiduría (de un pueblo que había construido complejos sistemas de acueductos y técnicas agrícolas) , pero la teoría más aceptada es que fue usada como un camino para las ceremonias religiosas de los pobladores de Nazca.

Lo curioso es que son tan extensas las figuras de los Nazca es que no son perceptibles desde el suelo, pero si pueden ser vistas desde el aire, lo que nos hace reflexionar de como hicieron posible tales imagenes sin tener una vision aereo del terreno que les permitiera saber los margenes y medidas de sus diseños. Sin embargo, se cree que los pobladores Nazca habían aprendido a producir globos, ya que existe una ceramica con una grabado de un globo . En 1975, un grupo de la International Explorers Society logro construir con la tecnologia precolombina nazca el Cóndor I, basado en el diseño impreso de la ceramica Nazca.

 Figuras de las Lineas de Nazca

El área del desierto peruano en el que las Líneas de Nazca fueron elaboradas se llama la Pampa Colorada (Llanura Roja). Está a 15 millas de ancho y discurre a unos 37 millas paralela a los Andes y el Océano Pacífico. El desierto no es de arena, pero esta hecho de piedras oscuras en su superficie roja y el suelo es de un color más claro por debajo. Las líneas fueron creadas despejando la capa superior más oscuro del suelo y revelar el subsuelo más claro.

Parece increíble que estos dibujos hayan sobrevivido tantos cientos de años, y algunos por este hecho han visto un elemento misterioso y enigmatico en las Lineas de Nazca. Pero hay una explicación cientifico para la conservacion natural de los Geoglifos de la cultura Nazca: la superficie está hecha de piedra, no de arena, y el clima de la zona es tal que prácticamente no hay erosión. Los pueblos de Nazca escogieron un excelente lugar para un monumento perdurable.

Las líneas de Nazca son líneas rectas y formas geométricas, así como representaciones estilizadas de animales, los seres humanos y plantas. Las cifras incluyen: monos, cóndor, arañas, colíbries, ballenas, arboles y figuras humanas como el de cabeza redonda, (conocido como "el astronauta")


historiaMaría Reiche, “La dama del desierto”


Durante el lapso de 50 años que duró su labor, María Reiche identificó nuevas líneas y diseños que no habían sido descubiertos,
tomó medidas, trazó mapas, y elaboró nuevas teorías que apoyaban y enriquecían la de su mentor, en el sentido de profundizar el
razonamiento de que lo que yacía sobre la árida superficie de la pampa de Nazca era un gigantesco calendario astronómico desarrollado en sucesivas épocas por las civilizaciones Paracas y Nazca, a lo largo de un período de unos mil años, aproximadamente entre el año 500 a.C. y el 500 de nuestra era.. Además concluyó que los trabajos realizados por los antiguos naturales en la pampa, eran algo así como un gigantesco templo al aire libre donde se realizaban determinadas ceremonias relacionadas con los acontecimientos astronómicos, y el tamaño de los geoglifos se debían a la esperanza de que fueran vistos por los dioses desde su morada en el cielo. María Reiche se propuso librar una batalla personal y quijotesca contra la ignorancia y la desaprensión que se traducía en el deterioro permanente del legado arqueológico.

Desde el momento mismo de su llegada a la zona, se enamoró del lugar y del profundo misterio de las líneas de Nazca, y luchó con ahínco por su estudio y preservación dejando su vida en ello. A mediados de la década del ’80, siendo una anciana inválida, no podía con su genio, y en su pobre condición física, -prominente ceguera y mal de Parkinson- se hacía llevar cargada por algún
colaborador para seguir visitando la zona de la pampa, y así mantenerse en contacto con “sus” líneas. En el año 1985, cuando ya se sentía cerca de encarar su último viaje, decidió buscar una sucesora, y pasar, de alguna manera, la posta que décadas atrás le había pasado el estadounidense Paul Kosok. Así, ofreció la responsabilidad a la astrónoma e investigadora Phyllis Pitluga, del Planetario y Museo Astronómico Adler, de la ciudad de Chicago, Estados Unidos, quien se comprometió a continuar su labor y se manifestó orgullosa de haber sido depositaria de la fe de María Reiche..

Falleció en el año 1988, y en la actualidad, el moderno pueblo de Nazca, le rinde tributo como a la mujer que dedicó su vida entera a ellos y a su patrimonio, sin moverse por un interés económico, ni político, ni de ninguna otra naturaleza, a no ser por su interés en la labor científica y por su encomiable amor por la gente del pueblo donde decidió permanecer hasta el fin de sus días. Durante sus conversaciones con su biógrafa, Clorinda Caller llegó a manifestar: “¡Todo era por Nazca!. Si cien vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría, si por Nazca fuera”. Las Líneas de Nazca son hoy en día lo que son gracias a su invalorable labor, sin la cual este inestimable patrimonio de la humanidad se encontraría en la actualidad seguramente en un estado de total deterioro irrecuperable.


Primeras referencias y estudios científicos
Trazados


A pesar de lo impresionante que resulta la presencia de estas líneas y dibujos colosales y el misterio que representan, tanto por su propósito, como por su origen y la forma en que fueron realizadas, la humanidad, -o al menos la de nuestros días- recién tomó conocimiento de ellas hace relativamente poco tiempo.

La primera referencia a dichas figuras de que se tiene conocimiento, pertenece a una relación escrita por el español Cieza de León en 1547, en la época colonial, aunque en ese momento no se había llegado a identificar los dibujos, debido a que, por su tamaño excepcional, que en algunos casos llega a cientos de metros de diámetro, sólo pueden ser apreciados desde el cielo. Así, el español se refiere a la existencia de ciertas líneas sobre la pampa desértica al citar: “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca…para que las comunidades puedan encontrar el camino que deben seguir”
Sobre ellas, algunos años más tarde, en 1568, el corregidor de su majestad, de las provincias de Rucanas y Soras, Luis de Monzón, en un intento por explicar su existencia las definió como carreteras trazadas por los indígenas del pasado. Por tal motivo, sólo a finales de la década de 1930, las líneas de Nazca fueron formalmente redescubiertas y presentadas al mundo moderno. En efecto, recién fue en el año 1926, que el arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, (1896-1983) quien fuera discípulo de Julio César Tello (1880-1947), considerado el padre de la arqueología peruana, tuvo conocimiento de la presencia de líneas o trazos grabados prolijamente sobre la superficie del desierto de la pampa de Nazca, pero luego de realizar algunos estudios y haber formulado una hipótesis, sobre las líneas, a las que identificó como antiguos caminos por los cuales los naturales se desplazaban durante la celebración de ritos religiosos a manera de procesión, honrando a sus dioses, y que fuera presentado en el XXVII Congreso Internacional de Americanistas reunido en Lima en la década del ’30, aparentemente no se les habría asignado mayor trascendencia ya que en la época se estaba trabajando sobre otros yacimientos arqueológicos a los que se les estaba dedicando todos los esfuerzos disponibles, por tratarse de restos de importantes ciudades que deslumbraban a los científicos de la época -también a los de la actualidad- como Chavín, Chan-Chan y, especialmente, Machu Picchu. Tiempo más tarde, en 1939, la zona salió del olvido en que había caído, cuando arribó a Nazca el investigador e historiador estadounidense Paul Kosok, (1896 -1959), de la Universidad de Long Island, quien llegó al Perú junto a su esposa, con la misión de realizar estudios sobre los antiguos sistemas de regadío de las culturas precolombinas locales. El investigador se habría sentido atraído en un principio por este misterioso legado, cuando al detenerse al borde de una colina para hacer una observación, detectó la presencia de múltiples líneas de diversas formas, tamaños y orientaciones, esparcidas a ambos lados de la carretera, hoy
en día la panamericana. Así, comenzó pacientemente a estudiar estas líneas que, al igual que como le sucediera siglos atrás a Cieza de León, no les encontraba mayor sentido. Cierto día, durante el desempeño de sus tareas de investigación, en una tarde en que
sobrevolaba la zona, descubrió los primeros indicios de que las líneas, no eran sólo eso, sino que también existían descomunales dibujos grabados sobre la superficie de la pampa. Seducido por esas misteriosas figuras, tomó la decisión de dedicarse tiempo completo a investigar las líneasesas misteriosas figuras, tomó la decisión de dedicarse tiempo completo a investigar las líneas, y todo lo que pudiera saber sobre las antiguas culturas que las hubieran realizado. Como resultado de sus estudios, fue descubriendo uno a uno las líneas y dibujos, y llegó a la conclusión de que las Líneas de Nazca constituían el “mapa astronómico más grande del mundo”, cuya función era
registrar los movimientos de los astros y constelaciones, como un calendario, con un sentido místico-religioso, así como también para conocer las diferentes épocas del año con el objeto de facilitar sus tareas de cosecha y siembra, y agradecer por ellas a los dioses.
Esta teoría, expuesta por Paul Kosok a comienzos de la década del ’40, sería la primera teoría científica propuesta específicamente sobre los dibujos y, aunque adolecía de algunas carencias para explicar cada una de las incógnitas que proponía la existencia de estas líneas sobre la pampa de Nazca, tuvo el enorme valor de presentar al mundo por primera vez esta auténtica maravilla de la arqueología universal, y el comienzo de lo que sería la labor de protección y conservación de las mismas. Por otra parte, esta teoría sería la iniciadora de una corriente que jamás abandonaría esta línea de investigación hasta nuestros días. Tiempo después, Kosok debió continuar con sus tareas en su país y partió de la zona, pero a pedido suyo, en 1949, lo sucedió una astrónoma y matemática alemana que se encontraba residiendo en el Perú, María Reiche (1903-1988), que sostuvo las teorías de Paul Kosok, y se dedicó durante más de 50 años a apoyarlas y desarrollarlas, así como también a proteger las líneas y a crear conciencia de la importancia de este legado ancestral y de su conservación.